1.2 La Naturaleza de la Fisica
El
vocablo física procede del griego y significa el conocimiento del mundo
natural. Por lo tanto, no nos ha de sorprender que los primeros
esfuerzos registrados por el ser humano para reunir sistemáticamente el
conocimiento sobre el movimiento de los cuerpos procedan de la antigua
Grecia.
En
la filosofía natural establecida por Aristóteles (384–322 a.C.), las
explicaciones de los fenómenos físicos se deducían de hipótesis sobre el
mundo y no de la experimentación. Por ejemplo, una hipótesis
fundamental afirmaba que toda sustancia tenía un “lugar natural” en el
universo. Se estableció que el movimiento era el resultado del intento
de una sustancia de alcanzar su lugar natural.
El
acuerdo entre las deducciones de la física aristotélica y los
movimientos observados en el universo físico, y la falta de una
tradición experimental que derrocase la física antigua, hizo que el
punto de vista de los griegos fuera aceptado durante casi dos mil años.
Fue el científico italiano Galileo Galilei (1564–1642) quien, con sus
brillantes experimentos sobre el movimiento, estableció para siempre la
absoluta necesidad de la experimentación en la física e inició la
desintegración de la física de Aristóteles. Unos cien años después,
Isaac Newton generalizó los resultados experimentales de Galileo en sus
tres leyes fundamentales del movimiento, y el reino de la filosofía
natural de Aristóteles se extinguió. Durante los siguientes doscientos
años la experimentación aportó innumerables descubrimientos y surgieron
nuevas preguntas. Se descubrieron los fenómenos térmicos y eléctricos, y
algunos relacionados con la expansión y la compresión de los gases.
Estos descubrimientos y las nuevas preguntas que planteaban inspiraron
el desarrollo de nuevos modelos para su explicación. A finales del siglo
XIX , las leyes de Newton referentes a los movimientos de los sistemas
mecánicos se asociaron a las igualmente impresionantes leyes de James
Maxwell, James Joule, Sadi Carnot y otros científicos, para describir el
electromagnetismo y la termodinámica. Los temas que ocuparon a los
físicos durante la última parte del siglo XIX —mecánica, luz, calor,
sonido, electricidad y magnetismo— constituyen lo que se denomina física clásica .
Dado
que necesitamos la física clásica para comprender el mundo macroscópico
donde vivimos, le dedicaremos las partes I a V de este libro. El
notable éxito alcanzado por la física clásica llevó a muchos científicos
al convencimiento de que la descripción del universo físico se había
completado. Sin embargo, el descubrimiento de los rayos X realizado por
Wilhelm Roentgen en 1895 y el de la radiactividad por Antoine Becquerel y
Marie y Pierre Curie poco después parecían estar fuera del marco de la
física clásica. La teoría de la relatividad especial propuesta por
Albert Einstein en 1905 contradecía las ideas de espacio y tiempo de
Galileo y Newton. En el mismo año, Einstein sugirió que la energía
luminosa estaba cuantizada; es decir, que la luz se propaga en paquetes
discretos de energía y no en forma ondulatoria y continua como suponía
la física clásica. La generalización de esta idea a la cuantización de
todos los tipos de energía es un concepto fundamental de la mecánica
cuántica, con sorprendentes e importantes consecuencias. La aplicación
de la relatividad especial y, particularmente, la teoría cuántica a
sistemas microscópicos, tales como átomos, moléculas y núcleos, ha
conducido a una comprensión detallada de sólidos, líquidos y gases, y
constituye lo que generalmente se denomina física moderna , a la que
dedicamos la parte VI de este texto. Comenzaremos nuestro estudio de la
física con los temas clásicos. Sin embargo, de vez en cuando elevaremos
nuestra mirada para analizar la relación entre la física clásica y la
física moderna. Así, por ejemplo, en el capítulo 2 dedicaremos un
espacio a las velocidades próximas a la de la luz, atravesando
brevemente el universo relativista imaginado primeramente por Einstein.
Las leyes de la Física expresan relaciones entre magnitudes físicas.
Las
magnitudes físicas son números que se obtienen a partir de medir
fenómenos físicos. Por ejemplo, las páginas que ocupa este libro, el
tiempo que se necesita para leer un párrafo o la temperatura de la clase
son magnitudes físicas.
La
medida de toda magnitud física exige compararla con cierto valor
unitario de la misma. Así, para medir la distancia entre dos puntos, la
comparamos con una unidad estándar de distancia tal como el metro. La
afirmación de que una cierta distancia es de 25 metros significa que
equivale a 25 veces la longitud de la unidad metro; es decir, una regla
métrica patrón se ajusta 25 veces en dicha distancia.
Es
Algunas de las magnitudes físicas más básicas, como el tiempo, la
distancia y la masa, se definen mediante los procesos que las miden. Una
magnitud física se define frecuentemente de forma operacional , es
decir, de una forma que define la magnitud física mediante el
procedimiento que debe realizarse para medirla. Otras magnitudes físicas
se definen haciendo explícito el procedimiento de cálculo a partir de
las magnitudes fundamentales. La velocidad de un cuerpo, por ejemplo, se
calcula dividiendo la distancia por el tiempo invertido en recorrerla.
Muchas de las magnitudes físicas que se estudiarán, como la velocidad,
la fuerza, el momento, el trabajo, la energía y la potencia, pueden
expresarse en función de tres magnitudes fundamentales: la longitud, el
tiempo y la masa. En consecuencia, basta con pocas magnitudes básicas
para poder expresar todas las demás magnitudes físicas. La elección de
las unidades estándar para expresar estas magnitudes fundamentales
determina un sistema de unidades
Recuperado de: http://www.arqhys.com/general/la-naturaleza-de-la-fisica.html
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